miércoles, 23 de marzo de 2016
Superación
Siempre he leído en las novelas historias de amor, al igual que en las películas estadounidenses, tan cursis e idealizadas que, seamos sinceros, nadie sería capaz de creerlas. Y de repente aquí estoy yo, viviendo uno de esos momentos dignos de ser contados al mundo, porque me está ocurriendo a mí, ¡a mí! la chica que no tiene permitido soñar, la que llora cuando todos ríen y siente que su existencia no es nada. Supongo que todos tenemos nuestro momento. Y no, no ha venido ningún chico guapo y extremadamente fuerte para su edad a revolucionar mi mundo, tampoco tengo un admirador secreto ni me han declarado su amor eterno, pero díganme, ¿es eso necesario? La respuesta es un rotundo no. Simplemente necesitaba un poco de mi amor, porque les daré un consejo, lo más importante en esta vida no es cuántos te amen, sino cómo te amen, y la persona que más debe de hacerlo siempre debes de ser tú,porque si no te quieres tú, ¿quién lo hará? Todo se basa en la superación personal. Y sí, sé que un día estoy en la cima y al siguiente comiendo mugre de un zapato, ¿pero eso importa realmente? Ahora mismo solo puedo ver que soy feliz, y lo soy porque así quiero que sea. He cambiado el dolor al mirarme en un espejo al placer de contemplarme ante uno, los llantos sin sentido a las risas repentinas, el mantener la cabeza gacha a subirla hasta lo más alto. ¿Y qué es lo que ha cambiado realmente para que las cosas ahora sean así? Lo cierto es que nada, simplemente he aprendido a amarme tal y como soy. En estos momentos siento que podría saltar desde lo más alto de un puente y que mis brazos se extenderían hasta convertirse en dos grandes alas blancas y que descendería lentamente, hasta planear por todo el horizonte, hacia la puesta de sol. Y volaría y volaría, y nada me pararía.
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