lunes, 25 de enero de 2021
La historia se repite
La historia se repite. Me vuelven a cerrar las puertas en la cara cuando todo parece ir bien, en el momento en el que me ilusiono y creo que todo por una vez en mi vida va a ir como debería. Me equivoco, siempre lo hago. Mi problema es pensar que las cosas van a cambiar, que no serán para toda la vida igual, pero es así, conmigo al menos sí. Creer que me van a querer y que van a hacerlo bien es una de las tantas mentiras que me digo cada día, reforzar esa creencia de que no hay nada de malo en mí es otra de ellas y, sin embargo, algo tendré cuando todos me dejan en cuanto se les presenta la oportunidad. Ya es algo normal, ni siquiera entiendo por qué me sorprendo. Allá va otro de tantos que me dijo que soy especial sin demostrarme que lo soy, otro de esos que me hizo creer que se quedaría y que no ha dudado en marcharse a la primera de cambios. Mejor, mucho mejor así, ya me he acostumbrado a la soledad, aquí los únicos monstruos que pueden hacerme daño al menos ya los conozco.
No soy perfecta
No soy perfecta, suelo ser fría y borde. Me cuesta ser romántica y cariñosa, no me sale ser simpática ni graciosa. Y, sin embargo, siempre seré la primera en estar ahí cuando tengas un problema, la que te dará consejos y su opinión, quien te dirá la verdad y se preocupará por ti. Tengo mis defectos, ya lo sé, no soy una persona fácil de tratar, tengo una personalidad fuerte y, a veces, sin querer, te haré daño; pero también te pediré perdón en cuanto me dé cuenta, y te demostraré lo que te quiero cada día. No con palabras, que nunca han sido lo mío cuando se trata del amor, yo te lo enseñaré con actos y, para eso, tienes que darme una oportunidad. Porque no, no soy perfecta, ni lo voy a ser, así que si quieres estar conmigo vas a tener que sacrificar algunas cosas para conseguir otras. Y lo siento, pero yo creo que, al final, merece la pena. Es una lástima que nunca nadie se quede el tiempo suficiente para averiguarlo.
viernes, 15 de enero de 2021
Fingir me consume
Estoy cansada de ser perfecta, bueno, de fingir serlo. Trato de alcanzar unos estándares que obviamente se me escapan y al final tan solo me consumen. Me pueden las ganas de ser como el resto, de destacar en algo; por ello me esfuerzo y sobreesfuerzo. Y por eso ahora me estoy perdiendo, porque a veces que le dediques tiempo a algo no te garantiza que vayas a hacerlo bien y, obviamente, ese es mi caso. Puedo escribir un millón de textos y tres trillones de historias que, al final del día, mis palabras estarán igual de vacías. No hay nada que yo pueda contar o aportar al mundo, así que en ocasiones me pregunto si no sería mejor que simplemente me calle.
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