Me atreví a mirar el mundo desde otra perspectiva solo porque me prohibieron que lo hiciera. No hables con extraños, nunca sabes quién hay tras esa máscara, me enseñaron. "Tan solo hay que apartarla", les respondí. Pero no me creyeron. Nunca lo hicieron. Supongo que es más fácil creer que las personas son malas por naturaleza y que sus intenciones no son buenas, en lugar de darle una oportunidad a la gente y aventurarte a ser dañado, imagino que son demasiado cobardes como para enfrentarse a eso. Al dolor.